Desde hace unos años, cada vez que llega Septiembre me acuerdo de NY.
Primero porque tal día como hoy pero dos años atrás, viajábamos ilusionados hacia la Gran Manzana, impacientes en Barajas y ya montados en el avión por ver los rascacielos que aparecen en miles de imágenes y películas. Y una vez allí, como niños pequeños, alegres, con ilusión y atentos a todo, a cualquier detalle. Lo curioso es que cuando llevas un par de días por la city, todo es tan cotidiano que crees que llevas media vida paseando por Wall Street, visitando el Metropolitan o recorriendo Broadway.
Intentamos en esos días llevar un diario de las vivencias, tomando notas rápidas de los lugares visitados y cosas curiosas,después, ya en España comencé a redactarlo pero aún no lo he terminado. No porque sea muy largo, sino porque lo deje un tiempo, lo retomé después,...entre uno de mis temas pendientes (esa lista que nunca termina)está el de acabarlo.
Otro de los motivos por los que recuerdo NY en Septiembre, es por el atentado de las Torres Gemelas, recuerdo ese día, estábamos en Castelldefels, Barcelona, comiendo arroz con bogavantes y riendo con los amigos.
Alguien entró diciendo que en NY había pasado algo, un atentado o algo así. No fuimos conscientes de la gravedad hasta que pasaron unas horas. Con el tiempo, la importancia del acontecimiento hace que no se olvide nunca donde te encontrabas en esos momentos.
Y años después, visitando la 'zona cero' imaginas la tragedia y te pones en el pellejo del que estuviera por allí. Sientes como un ambiente de recogimiento o algo parecido. Como de no querer levantar la voz más de la cuenta.